comida real

Que la comida sea tu medicina”. Seguro que te suena esa cita. De hecho, puede que tú mismo la hayas dicho en más de una ocasión. Aun así, parece que en la actualidad nos hemos olvidado de la importancia que tiene la comida real en nuestra salud.

Pero no solo eso, parece que comer comida real se ha convertido en una moda. Algo que tiene los días contados. Y que dará paso de nuevo al mismo desayuno de siempre.

¿Cómo? ¿No me crees? Solo tienes que mirar a tu alrededor y ver la cantidad de blogs, posts en redes sociales y noticias en los periódicos donde se habla de la comida sana como algo de otra galaxia.

Artículos de todo tipo donde al final parece que lo raro es comer comida real. Comida cocinada en casa.

Ante este panorama, es normal que tú mismo te preguntes si no será verdad lo que dicen. Si no serás un marciano por preferir un buen plato casero antes que una pizza precocinada.

Es normal. Y, por desgracia, ese es el motivo por el que a muchas personas les cuesta tanto cambiar sus hábitos.

Pero, ¿sabes qué? La comida real no es una moda pasajera. Comer sano no es un capricho ni tampoco es algo que tenga que ser difícil de conseguir.

La falta de tiempo, el no tener recetas nuevas o no saber organizarnos bien en la cocina son solo excusas que nos ponemos a nosotros mismos. Excusas para seguir con los mismos hábitos. Para seguir comiendo productos ultraprocesados que no solo dañan nuestra salud sino la de nuestro planeta.

Ya sabes que me gusta la gente proactiva, empoderada. Pero también soy consciente de que hay veces que no sabemos por dónde empezar. Por ese motivo, quiero compartir contigo tres consejos con los que vas a poder conseguir un cambio verdadero. Vas a ser capaz de demostrarte que la comida real no es una moda. Al contrario, es la mejor inversión en tu bienestar.

3 consejos para empezar a comer comida real

1. Ve poco a poco

¿Bastante obvio, verdad? Pero te sorprendería saber la cantidad de gente que abandona antes de tiempo. Precisamente por querer abarcar demasiado. Si nunca has cocinado antes, si para ti comer verduras significa añadir una hoja de laurel al arroz blanco o si no sabes la diferencia entre un mercado y un supermercado, tienes que darte tiempo.

Quizá puedas empezar cocinando un día a la semana. Algo sencillo como una crema de verduras o una ensalada diferente. O a lo mejor prefieres dedicar todos los días algo de tiempo y así ir mejorando tus dotes culinarias.

No importa la forma en que lo hagas siempre. Busca un método que te permita conseguir tu objetivo.

2. Rodéate de gente que te motive

Somos animales sociales. Por eso uno de los mejores alicientes que podemos tener es el de nuestra propia tribu.

Aunque quieras cambiar, si tu entorno no pone de su parte (o, peor aún, si sabotea tus avances), va a ser una misión imposible.

Por eso me gusta tanto la idea de tener una comunidad en la que apoyarnos. Un grupo físico o virtual donde compartir nuestros logros, nuestras dudas y nuestros fracasos. Un lugar donde aprender y sentirnos comprendidos en todo momento.

Créeme que lo agradecerás cuando no sepas qué ingrediente usar en una receta. O cuando veas cómo la gente prefiere comerse esa tarta paleo antes que el bollo industrial.

3. Aprende un método que te sirva más allá de la cocina

¿Recuerdas que quieres conseguir hábitos duraderos y aplicables en tu día a día? Entonces no busques solo recetas de cocina que seguir al pie de la letra. Busca un método que te sirva en tu vida.

La comida real no es una moda precisamente porque es un claro reflejo de nuestras costumbres, de nuestra naturaleza.

Si tienes un método que te permita ser organizado y resolutivo en la cocina, habrás conseguido mucho más que comer sano. Serás capaz de enfrentarte a nuevos retos cada día. A nuevas victorias que mejoren tu salud y tu autoestima.

Serás capaz de darte todos esos autocuidados que son tan importantes para nuestra salud.

La comida real: la fuente de la eterna juventud

Como te decía al principio, apostar por la comida real es mucho más que comer sano. Es dedicar tiempo a nosotros mismos. Es invertir en recursos que nos hagan más fácil nuestra vida. Y, sobre todo, es comprender la importancia que tiene la alimentación en nuestra salud.

No es casualidad que las sociedades más longevas del mundo se caractericen por mantener sus costumbres y sus tradiciones. Entre ellas, todo lo que respecta a la comida.

Es el mayor bien que tenemos. El verdadero elixir de la vida eterna.

¿Sigues pensando que comer comida real es una moda más?

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