Fettuccine Alfredo paleo, sin gluten, sin lácteosCuando te haces con un cortador de verduras como el Spirali te dan ganas de “espiralizarlo” todo. Solemos empezar por el calabacín, pero pronto querremos investigar con zanahorias, nabos, boniatos, colinabos, jicama, patatas, calabaza, chirivía, remolacha… Tu único límite es tu imaginación.
Hace unas semanas estaba en plena dieta de eliminación cuando me entraron unas ganas insoportables de comer algo muy cremoso, lácteo, lleno de queso… Miré los ingredientes que tenía y fue en ese momento cuando la idea de unos Fettuccine Alfredo, sin tener que recurrir a ningún tipo de lácteos, comenzó a tomar forma en mi imaginación.
Supongo que conoces la salsa Alfredo. Se utiliza para aderezar pastas y suele contener mantequilla, importantes cantidades de parmesano y nata. Pues mi versión no tiene nada de eso, pero tampoco tiene nada que envidiarle a la original, ni en textura ni en sabor.
Receta pasta fettuccine alfredo paleoLa textura láctea se la da la coliflor (bendita coliflor, sirves hasta para hacer pizza) y el gusto a queso se lo aporta la levadura nutricional. No sólo sabe deliciosa (¿has probado mis palomitas con sabor a Doritos?), sino que es una excelente fuente de vitaminas del grupo B, magnesio, hierro, cobre, zinc, fósforo y cromo. En el Periscope con la receta de la mezcla Doritos (que podrás utilizar para muchas más cosas que las palomitas del sábado) te hablo un poco más acerca de este ingrediente.
Puedes servirla con cualquier pasta veggie, pero en este caso escogí el apionabo por su delicioso sabor a tierra. Como es una raíz dura, solamente tendrás que tener la precaución de girar la palanca cerca del eje, y no en el extremo, para que no ejerza tanta presión sobre el mecanismo.

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Receta: Fettuccine Alfredo, sin gluten, sin lácteos
 
Tiempo de preparación
Tiempo de cocción
Tiempo total
 
Para: 2
Ingredientes
  • 1 coliflor pequeña, dividida en cogollitos
  • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva
  • 1 diente de ajo, prensado
  • 1 chalota pequeña, picada
  • 500 ml de caldo de pollo o vegetal
  • ½ cucharadita de mostaza de Dijon
  • 4-5 cucharadas soperas de levadura nutricional
  • El zumo de medio limón
  • Sal y pimienta
  • 2 apionabos grandes, pelados y espiralizados con la cuchilla gruesa
  • 1 puñado de espinacas, cortadas en tiras
Instrucciones
  1. Pon la coliflor en una cazuela con agua y sal, lleva a ebullición, baja el fuego y cuece durante unos 6-7 minutos. Retírala y reserva.
  2. Calienta una cucharada de aceite de oliva en una sartén a fuego medio. Echa el ajo y cocina durante unos 30 segundos. Añade la chalota y sigue cocinando hasta que esté translúcida.
  3. Transfiérelo a una batidora potente o procesador de alimentos, junto con la coliflor, el caldo, la mostaza, la levadura nutricional y el zumo de limón. Salpimenta y tritura hasta que la salsa esté homogénea y cremosa. Pruébala y decide si quieres añadir un poco más de levadura nutricional para realzar el sabor a queso.
  4. Calienta una cazuela grande con una cucharada de aceite de oliva y echa los fettucine de apionabo. Salpiméntalos, remuévelos, tapa la cazuela y cocínalos durante unos 6-7 minutos, moviendo de vez en cuando, hasta que se ablanden un poco pero sigan estando al dente.
  5. Añade la espinaca y la salsa, mezcla bien y cocina a fuego medio-bajo, unos 5 minutos, para que se caliente.

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