Guía definitiva de la slow cooker o crock-pot (olla de cocción lenta)Una slow cooker (olla de cocción lenta o crock-pot) puede ser tu mejor amiga en la cocina. Aunque es posible que todavía no lo sepas.

De hecho, este pequeño electrodoméstico es un gran aliado para todas aquellas personas que llevan una vida ajetreada. Pero que no quieren renunciar a nutrir sus cuerpos con comida real. Sí, incluso tú que te quejas de la falta de tiempo durante toda la semana. Tú también puedes volver, tras una larga jornada de trabajo, a una casa que huele a gloria y disfrutar de una cena casera, deliciosa y saludable. Y hecha con los ingredientes de calidad que tú has elegido. Por no hablar de que con muy poco esfuerzo puedes llenar tu congelador con suculentas elaboraciones. Con todo tipo de recetas dignas de un festín: caldos, salsas, sopas y platos principales.

Conociendo mejor a la slow cooker

De forma resumida, con la slow cooker podrás preparar muchos platos caseros con facilidad y rapidez. Por ello,  cuando llevas una alimentación especial, es muy recomendable usar este tipo de ollas. Sobre todo si tenemos en cuenta lo frustrante que puede resultar salir a comer fuera con ciertas restricciones alimentarias.

Además, a pesar de que los tiempos de cocción son mucho más largos que cuando cocinamos sobre el fuego convencional, se suele tardar muy poco en preparar los ingredientes para una comida hecha en la slow cooker.

Por si eso no fuera suficiente, otra gran razón para nosotros es que la crock-pot ofrece una cocción ideal para la carne alimentada 100% con pasto. Sobre todo esos cortes más duros pero también económicos, con abundante tejido conectivo. Esos que al cocinarse lentamente se vuelven tiernos y melosos.

De hecho, las recomendaciones para preparar este tipo de carne se centran en realizar cocciones lentas, a baja temperatura (120º C) y con humedad añadida.

Además, la slow cooker también es notablemente versátil. No sólo la puedes usar para elaborar caldos y estofados, aunque debo confesar que éste es el uso que más se le da en mi casa. También sirve para cocinar al vapor y al baño María. E incluso para hacer bizcochos y panes.

Una vez hayas aprendido todo lo que puede hacer por ti, verás cuánto llegará a facilitarte la vida.

La slow cooker y el consumo eléctrico

En general, el gasto eléctrico de una crock-pot depende del modelo y de la función utilizada. Pero habitualmente son aparatos con un consumo energético bajo.

Tras haber realizado el cálculo en esta página, el gasto por hora de mi slow cooker es de aproximadamente 2 céntimos en el programa low. Y de 5 céntimos en el programa high. Como comparativa, el consumo energético de mi placa vitrocerámica grande es de unos 40 céntimos/hora.

Además. la capacidad de mi olla (casi 6 litros) me permite cocinar grandes cantidades de comida de una vez. Por lo tanto, puedo decir que cocinar con una slow cooker sale barato.

Cómo elegir la slow cooker ideal

Hoy en día existen decenas de modelos que varían tanto en tamaño como en precio. Por ello, una de las cuestiones que deberemos tener en cuenta es su forma, redonda u ovalada. Personalmente, yo prefiero esta última porque me permite cocinar una pieza entera de carne sin problemas.

En cuanto a tamaños, que también hay muchos en el mercado, me decidí en su día por una de 5.7 litros. Con el mismo esfuerzo y gasto energético, me permite preparar grandes cantidades. Así puedo congelar en porciones o tener sobras para otro día de la semana.

Otro detalle a tener en cuenta, y que a mí me resulta de gran utilidad, es la incorporación de un temporizador programable. Así podrás cocinar durante el tiempo que tú escojas y no los preestablecidos de 4 y 8 horas. Junto con la función de mantenimiento de temperatura (keep warm) tras finalizar la cocción. Y las tapas de cristal también son útiles. De esta manera, podremos ver a través sin necesidad de levantarla y perder temperatura.

Además, también te interesará tener en cuenta la cazuela de la slow cooker. Por tanto, opta por las cazuelas cerámicas interiores que resulten sencillas de extraer.

¿Cuánto calienta una slow cooker?

Otro aspecto muy importante en un electrodoméstico de este tipo es el control de temperatura. De hecho, existen bastantes modelos que calientan demasiado. Algo que resulta irónico en una olla de cocción lenta.

Por lo tanto, es muy importante leer las opiniones de distintos aparatos en un sitio como Amazon para hacernos una idea de su fiabilidad en este sentido. Por ejemplo, las que puedes leer en Amazon.es o en Amazon.co.uk. Y este es el modelo que tengo yo.

Por último, las slow cookers modernas deberían de calentar alrededor de 150º C en el programa high. Y sobre los 95º C en el programa low. Por lo tanto, esto significa que tu comida debería de estar entre 75º C y 140º C durante la cocción.

Claves para el éxito con tu slow cooker

A continuación te dejo algunas de mis mejores recomendaciones para que las recetas preparadas en tu slow cooker te salgan para chuparte los dedos.

Cocina en “low” siempre que sea posible

Siempre que sea posible, y tengas el tiempo suficiente, es preferible utilizar la slow coojer en low. En general, las recetas que se cocinan con esta función siempre quedan más jugosas y tiernas que las que se han cocinado en high.

Además, si vas a cocinar pollo, te la precaución de no cocinarlo durante más de 6 horas. Así como de no cocinarlo en high. De lo contrario, te quedará una carne de pollo poco apetitosa, seca y fibrosa.

Dora la carne, pero no siempre

En verdad, no hay una norma estricta en cuanto a dorar o no dorar la carne antes de meterla en la slow cooker. De hecho, en muchas de mis recetas me suelo ahorrar este paso sin afectar al sabor final del plato. Sobre todo con las que emplean muchas especias o ingredientes aromáticos como las pastas de curry.

Sin embargo, hay casos en los que, para una mayor riqueza y profundidad de sabor en el plato, es necesario sacar la sartén y dorar la carne. Además, cuando se trata de carne picada, este paso es importante para conseguir una carne tierna y no arenosa al finalizar el largo período de cocción.

Añade tomate concentrado y tamari para un sabor más carnoso

¿Tomate concentrado en la sopa de pollo? ¿Tamari en un estofado? Si calentamos tomate concentrado con especias y hierbas aromáticas podemos imitar el sabor a carne que normalmente sólo se consigue cuando doramos la carne.

En cuanto al tamari (salsa de soja fermentada de forma tradicional y sin gluten), te sorprenderá. Una pequeña cantidad añadida a sopas, guisos y estofados aporta una profundidad de sabor sorprendente sin llamar la atención.

No escatimes en ingredientes aromáticos

Utiliza cantidades generosas de cebolla, ajo, hierbas, especias, pastas de curry y otros ingredientes con mucho sabor en tus recetas. La razón es la siguiente: los sabores tienden a suavizarse debido al tipo de cocción (húmeda y prolongada) que ofrece la slow cooker. Además, muchas recetas necesitan un toque de sabor adicional al finalizar la cocción. Por ello, podemos añadir hierbas frescas, zumo de lima, chiles y otros ingredientes repletos de sabor.

No te pases con los líquidos

Es importante utilizar menos cantidad de líquido cuando se cocina en una crock-pot. En especial en recetas con muchas verduras. Dado que no hay evaporación, todo el líquido que se extrae de los alimentos que se cocinan lentamente se acumula en la olla. Por ello, es fácil acabar con un resultado demasiado diluido.

Si fuera necesario, siempre es preferible añadir algo de líquido al final de la cocción. De esta manera conseguirás una salsa muy densa y sabrosa en vez de ahogar tu comida en una salsa aguada.

El tiempo y el orden de los ingredientes: dos factores importantes

Por alguna extraña razón, la carne se cocinará más rápido que las hortalizas duras (especialmente los tubérculos) en una slow cooker. Así que debemos colocarlas (zanahorias, boniatos, calabaza, patata, etc.) en el fondo de la olla y alrededor del borde.

Por el contrario, las verduras blandas se cocinan con rapidez. Así que las podrás añadir en los últimos 30 – 60 minutos de la cocción.

También es importante recordar que los tiempos de cocción pueden variar ligeramente dependiendo de la marca de tu slow cooker. No obstante, tu plato estará listo cuando la carne esté muy tierna y tenga un aroma maravilloso.

Además, si quieres que algo se cocine más rápido, utiliza ingredientes calientes, como carne que hayas dorado en la sartén y caldos calientes. Por el contrario, si quieres que se cocine más despacio, empieza con ingredientes fríos.

Y a pesar de que parezca un consejo raro en un post sobre las ollas de cocción lenta, no sobrecocines tus alimentos. Dejarlo más tiempo no significa necesariamente que salga mejor. Por ello, una slow cooker con un programador digital y una función automática de mantener la comida caliente una vez haya terminado la cocción, garantizará que tu guiso no se convierta en papilla mientras estás fuera de casa.

Escoge el espesante adecuado

Finalmente, tienes que tener en cuenta que las salsas y guisos no se espesan de forma natural en el entorno húmedo de la slow cooker. Por ello, puede resultar útil usar espesantes para sopas, estofados, salsas y otros guisos.

Para ello, la mejor solución para espesar ligeramente es la harina o el almidón de yuca. Además de que no tienen gluten, funcionan muy bien a temperaturas bajas y admiten la congelación sin cambiar su textura. Aunque otra opción es utilizar tubérculos como el boniato o la calabaza para que al deshacerse formen parte de la salsa, aportando así más cuerpo.

Y, por supuesto, siempre podemos sacar la salsa y reducirla en una cazuela sobre el fuego.

Por último, si ya tienes una slow cooker y lo que quieres son recetas, te pueden interesar estos dos libros: The Paleo Slow Cooker de Arsy Vartanian y Paleo Slow Cooking de Chrissy Gower.


En la segunda parte de esta guía veremos cuestiones de seguridad y optimización. Junto con una tabla de conversión de tiempos de cocción muy útil. Además, compartiré con vosotros mi despensa a prueba de estrés para poder elaborar, en nuestra slow cooker, variados y suculentos platos. Recetas fáciles que requieren una mínima inversión de tiempo.

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