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Si has estado siguiendo el blog las últimas semanas, te habrás dado cuenta de que estoy haciendo bastante hincapié en la importancia de la comida real. Además de darte consejos y herramientas para ayudarte a ser más eficiente en la cocina. Y para conseguir que cocines más en casa.

Y tiene una explicación simple: cocinar en casa es una de las mejores inversiones que podemos hacer para nuestra salud. Ni pastillas, ni suplementos ni terapias milagrosas. E incluso me atrevería a decir que está por encima del ejercicio. Al fin y al cabo, la comida es nuestro combustible y es algo que nos nutre de forma global.

De hecho, un error muy común es ver la comida solo como un número determinado de calorías y macronutrientes. Una visión demasiado simplista que deja de lado todo lo demás que también es la comida. Todo eso que es incluso más importante para nuestra salud que las calorías que ingerimos. Por eso cocinar en casa juega un papel decisivo.

Cocinar en casa, un reto para muchos

Sin embargo, soy consciente de las dificultades que supone cocinar en casa para muchas personas. No porque sea algo imposible de hacer, apto para solo unos pocos elegidos. Sino porque es algo que nunca nos han enseñado.

Que levante la mano quien no haya hecho alguna vez una pizza en un microondas. O un paquete instantáneo de pasta.

Si lo piensas bien, parece increíble que en apenas un par de generaciones nos hayamos olvidado de cocinar. Un acto que para nuestros abuelos era tan cotidiano, para muchos hoy en día es completamente extraño. Como si estuvieran ante un alienígena verde con tentáculos y millones de ojos. Cuando en realidad tienen delante de sí unas pocas verduras y algún corte de carne.

Ante este panorama, es normal que la sociedad esté cada vez más enferma.

Pero te traigo buenas noticias. Si estás aquí es porque estás interesado en tu salud. Porque hay algo dentro de ti que quiere cambiar, que sabe que se pueden cambiar las cosas. Y que sabe que cocinar en casa es la mejor inversión que podemos hacer.

La comida casera: salud y ahorro en un mismo plato

Si no me crees, párate a pensar por un momento todo lo que consigues al cocinar en casa. Desde saber la procedencia de tus ingredientes hasta crear combinaciones diferentes cada semana. Sí, crear, como si fueras un artista. Porque eso es lo que consigues cuando cocinas.

Vale, quizá al principio no te lo parezca y pienses que tus platos se parecen más a un garabato que a una obra de arte. Pero al igual que ocurre con todo en esta vida, la cocina es una técnica que requiere de práctica. Y de aprendizaje. (¿Recuerdas que te he dicho que nadie nos ha enseñado a cocinar?).

Además, cocinar en casa no solo es positivo para nuestra salud. También lo es para nuestro bolsillo. Aunque creas que es más barato comprar la oferta en la sección de bollería que cocinar tus propios desayuno paleo, la realidad es la contraria. El coste real que tiene la comida rápida y los ultraprocesados es mucho mayor. Y sus efectos nocivos para nuestra salud y la del planeta están más que demostrados.

Las recetas son una herramienta más en la cocina

No obstante, sé que hay muchas personas que no cocinan más en casa porque están aburridas de las mismas recetas de siempre. O de las que pueden conseguir en Internet, como las que comparto contigo en el blog y en Paleo sin excusas.

Y la verdad es que no puedo culparles. Yo también me aburro de comer siempre lo mismo. De hecho, no suelo repetir dos veces el mismo plato, siempre ando inventando y experimentando.

Pero el problema real no es ese. El problema es reducir la cocina a una sola receta o a un menú semanal cerrado donde nos digan qué comer. ¿Y si no tienes los ingredientes? ¿O si no te gustan las propuestas? Entonces, ¿no comes ese día?

Por ello, y a pesar de que me gusta compartir recetas contigo, intento enseñarte a ser independiente en la cocina. A tener recursos que realmente marquen la diferencia y te permitan invertir en ti y en tu salud.

De hecho, esta dependencia hacia las recetas es algo que he visto mucho en mis clientes. Una limitación que muchas personas se ponen y que les impiden sacarle el máximo partido a la cocina.

Aunque con esto no quiero decir que las recetas no sean importantes. Todo lo contrario. Lo son y mucho. Pero de nada te sirven si no tienes un buen método en la cocina que te permita organizarte y ser flexible. Un método que te dé la libertad que necesitas y todas las herramientas para que tu paso por la cocina sea un éxito. Para conseguir esa inversión en tu salud de la que te hablaba al principio.

Cocinar en casa: ¿una filosofía de vida?

Antes de terminar, no podía escribir un post sobre cocinar en casa sin hablar de algo que considero muy importante. Y que está relacionado con todo lo que podemos aprender al cocinar en casa y con nuestra actitud en la cocina.

Pero hoy no me refiero a la actitud para superar nuestros propios miedos y barreras. O nuestras propias excusas. No, esta vez soy mucho más práctica y me refiero a todas esas herramientas, a ese método que empieza en la cocina y que podemos trasladar a cualquier ámbito de nuestras vidas.

Cocinar en casa nos permite experimentar y conocernos mejor. Además de volvernos más flexibles y al mismo tiempo más ordenados y organizados. Sin olvidarnos de todo el amor que podemos compartir con cada receta. Ese que realmente nos nutre por dentro.

Y todo eso en un simple plato.

Por todo eso, aunque quizá ahora seas un poco escéptico, te animo a que tú mismo lo pruebes. Te animo a que busques un método que te haga más sencillo tu paso por la cocina y que puedas trasladarlo a tu día a día. Y te aseguro que no volverás a ser el mismo después de probarlo.

Entonces, ¿te unes a la revolución en la cocina?

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