Este detox SÍ funciona¿Ahora que se han terminado las Navidades tú también estás pensando en hacer un detox? ¿Crees que tomar zumos verdes durante cinco días va a compensar tus malos hábitos? ¡Qué demonios! ¿Acaso funcionan los detox?

Si tuviera que elegir una palabra que borrar del diccionario, sin duda alguna esa sería detox. Sobre todo en esta época del año donde todo el mundo habla de los beneficios del detox para detoxificar a nuestro cuerpo de todos los excesos navideños.

Pero ¿realmente crees que va a funcionar una dieta a base de zumos verdes y caldos depurativos? ¿Una dieta a base de menús detox con los que no solo pasarás hambre y estarás con la energía baja todo el día sino con los que estresarás más a tu cuerpo mientras lo “desintoxicas”?

Sinceramente, no lo creo. Pero no me malinterpretes. Sí que creo en los beneficios que tiene el detox para el cuerpo. Un detox entendido como una serie de hábitos físicos, emocionales y nutritivos que todos necesitamos realizar a diario. Un detox en el que le demos a nuestro cuerpo todo lo que necesita para que pueda funcionar correctamente.

Un plan detox para hacer a diario

El plan que te propongo no es algo que vayas a hacer solo los primeros días del año sino un detox que vas a poder implementar en tu día a día. Al fin y al cabo, nuestro organismo es una máquina muy poderosa que está perfectamente diseñada para realizar una detoxificación correcta. Simplemente tendremos que crear unos hábitos saludables para ayudarle a conseguirlo.

Matarse en el gimnasio, contar calorías, entrar en ciclos de atracones y de restricción con la comida, etc. es precisamente lo contrario a lo que tenemos que hacer. De hecho, todo eso es la combinación perfecta para perder nuestra salud.

Por eso te voy a dar las claves para llevar un estilo de vida más sostenible, agradable y práctico, alejado de esos comportamientos extremos. Una forma de vivir más consciente en todos los ámbitos de nuestra vida que hará que no quieras volver a oír hablar de detox, de zumos verdes y demás dietas milagro que solo conseguirán hacerte perder salud y dinero.

Así que, ¿te apuntas a un detox global que sí funciona realmente?

Actitud: primer paso para un buen detox

Seguro que te sorprende que empiece hablando de la actitud que tenemos en el día a día, ¿verdad? Para mí es una de las cuestiones más importantes en cualquier ámbito y por desgracia es siempre la gran olvidada.

Sí, incluso a la hora de realizar un detox. Porque sin una actitud correcta las cosas no duran; igual que las resoluciones y los propósitos de Año Nuevo. Y yo quiero que tus cambios duren mucho tiempo. Y eso empieza con revisar nuestra actitud.

Es cierto que no tenemos control sobre la mayoría de las cosas que nos ocurren. Pero sí que podemos controlar nuestra respuesta a esas situaciones: ser proactivos, buscar alternativas ante las situaciones difíciles, ser positivos y ver el lado bueno de las cosas (ya sabes, cuando tengas un día de mierda, conviértelo en abono), y un puñado de cosas más.

Todo esto nos permitirá tener una mejor energía y salud en general.

Mientras que si siempre nos estamos quejando, buscando excusas y viendo lo negativo que nos rodea, acabaremos perdiendo nuestra salud. De hecho, ya he hablado de lo importante que es la salud emocional a la hora de tratar enfermedades como la fatiga adrenal y las enfermedades crónicas.

Además, si desde el principio abordamos estas cuestiones, el resto del camino será mucho más sencillo y ya habremos mejorado nuestra calidad de vida.

Por ello, te invito a que te comprometas contigo mismo, a que tomes las riendas de tu vida y a que trabajes tu actitud. Sin duda lo agradecerás.

Que el alimento sea tu medicina

Ya lo decía Hipócrates y a estas alturas nadie dudará de la relación que existe entre una buena dieta y un estilo de vida saludable. Sin embargo, seguimos cometiendo muchos errores que nos impiden sacarle el máximo partido a lo que comemos.

De hecho, tenemos que ser conscientes de que no hay una dieta perfecta para todos ya que cada uno tiene unas necesidades distintas. Pero sí que existe una regla general que todos podemos aplicar: comer comida real, tal y como se encuentra en la naturaleza.

Es decir:

  • Consumir verduras y frutas de temporada, locales y, preferiblemente, ecológicas.
  • Optar por la ganadería de pasto (frente a la ganadería intensiva donde se engorda a los animales a base de piensos y sin ver la luz del sol).
  • Comer todas las partes del animal, incluyendo los huesos (con los que podrás hacer un buen caldo) y las vísceras (que son muy nutritivas y están bien ricas).
  • Consumir grasas saludables, como las que están presentes de forma natural en los alimentos (la yema del huevo, el pescado azul, los lácteos enteros, etc.).
  • No abusar del azúcar.

Una base que luego servirá para individualizar cada caso en función de las necesidades de cada persona, de su estilo de vida y de sus problemas de salud.

Solo teniendo en cuenta esos puntos ya estaremos haciendo las cosas muy bien en este sentido. Deja a un lado la culpabilidad y el no hacer todo “perfecto” dado que sólo conseguirás añadir más estrés a tu vida.

Incluso aunque al principio creas que comer comida real, fresca y cocinada en casa es una misión imposible. Sobre todo cuando llega la hora de cenar después de un largo día de trabajo y te das cuenta de que no has dejado nada descongelado y las opciones son comer una aburrida ensalada (¡otra vez!) o pedir comida rápida a domicilio.

Créeme, existe otra forma de ver la cocina, de hacer frente a la falta de previsión y de tiempo y de cocinar rico, sano y fácil. Y si no me crees, te invito a que eches un vistazo a mi nuevo proyecto que ya está a punto de salir del horno. Y nunca mejor dicho.

Aunque ya tienes bastante material para comenzar a hacer un detox integral que mejore tu salud y tu calidad de vida, en el próximo artículo te daré más consejos para conseguirlo.

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